Lima estaba en estado de efervescencia en la tercera semana de noviembre. Alrededor de la mitad del PIB y del comercio global se dió cita en esos días en la capital peruana para asistir la cumbre del Foro de Cooperación Asia-Pacífico, más conocido por sus siglas inglés, APEC. La cita reune no solamente a algunos de los líderes políticos más poderosos del planeta, como los presidentes de Estados Unidos, George W. Bush (aunque en su caso, como presidente en sus últimos días de gobierno, representa un poder más simbólico que real), de China, Ju Hintao, y de Rusia, Dmitri Medvédev, sino también a una amplia colección de CEO y líderes empresariales globales que, en las actuales circunstacias que vive la economía del planeta, esperan ansiosos señales que iluminen la salida a la recesión que se se está deplegando sobre todos nosotros.
Como parte de esa efervescencia, se han multiplicado los anuncios en la prensa local respecto a lo que la Cumbre de Apec representará para Perú. La mayor parte de estos anuncios se reducen a los compromisos de inversión que se esperan conseguir como resultado de la cumbre. Algunas de las proyecciones son realmente fantásticas, como la de la Cámara de Comercio de Lima, que hablaba de inversiones por US$100.000 millones.
Está bien este entusiasmo y hasta es comprensible que la estrategia comunicacional se centre en resultados tangibles (y posiblemente hay pocas cosas más tangibles que un millón de dólares), pero hay que tener cuidado con las expectativas que este tipo de anuncios genera. La realidad es mucho más compleja que un comunicado de prensa. No se producirá un aluvión de inversiones de la noche a la mañana. Hay que recordar que en los días previos a la cumbre de APEC en Santiago de Chile en el 2004 el presidente chino recorrió varios países de América Latina anunciando inversiones por más de (también) US$100.000 millones, de los que solo una fracción se han ejecutado hasta la fecha.
¿Significa la falta de resultados concretos y tangibles que la APEC es un ejercicio inútil como el de otras muchas iniciativas internacionales? En absoluto. Aunque los avances dentro del Foro han sido lentos y no se traducen en lluvias de millones instantáneas, sí están abriendo el camino -paso por paso, como señala el adagio chino para una gran marcha-- hacia la eventual creación del área de libre comercio más grande del mundo.
Aunque el cumplimiento de este objetivo es aun incierto, el proceso ha servido para facilitar acuerdos comerciales entre las 21 economías que conforman APEC. Y si bien estos acuerdos se han dado de forma algo caótica -es lo que dentro del Foro se denomina el "spagheti bowl"-- representan pasos más que positivos para quienes los han suscrito. La negociación del TLC de Chile con China hubiera sido más dificil fuera del marco del APEC. Lo mismo para el TLC con Japón o los tratados que Perú está negociando con la propia China y con Corea del Sur.
Por otro lado, APEC es posiblemente la instancia más efectiva de integración global que tienen los países latinoamericanos miembros del Foro, México, Perú y Chile. Dentro de APEC, estas economías participan directamente en la construcción de un área comercial cuyo peso en el mundo no hará más que aumentar con el paso de los años. Están en el lugar correcto y en el momento correcto.
Ojalá que los anuncios millonarios y rimbombantes sobre las inversiones que traerá la APEC no se transforme en un nuevo caso de expectativas frustradas y que, en algunos meses o en un año, la opinión pública pase la cuenta desprestigiando un Foro que tiene mucho que aportar para el desarrollo latinoamericano.
El verdadero valor de APEC
Por Raul Ferro- Creado el 18/11/2008 23:00
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