
La cumbre de líderes políticos y de hombres de negocios de las 21 economías miembros del Foro de Coooperación Económica Asia Pacífico, conocido como Apec por sus siglas en inglés, concluyó en Lima el 23 de noviembre con un nivel de convergencia en un puñado de temas pocas veces visto en otras cumbres similares. Los llamados a evitar el proteccionismo como respuesta a la crisis financiera que vive el mundo, de aumentar el gasto público y la inversión en infraestructura constituyeron el denominador común de los mensajes de todos los líderes, desde los presidente de China, Hu Jintao, y de Estados Unidos, George W. Bush, hasta los de México, Felipe Calderón , y de Corea, Lee Myung-Bak.
A diferencia de otras crisis en el pasado, el temor profundo de políticos y empresarios esta vez es que la demanda global se comprima y la recesión de los principales mercados industrializados se convierta en una recesión global que arrastre a las economías emergentes de gran tamaño, como las de China, India y Brasil y con ellos al resto del planeta.
Los países miembros de APEC representan el 55% del PIB del mundo.
Como señal de que la vocación por el libre comercio no es sólo retórica, China y Perú anunciaron durante la cumbre que llegaron a un acuerdo para la implementación de un tratado de libre comercio entre ambos países. Durante la cumbre también se anunció el inicio de negociaciones entre Perú y Corea hacia un tratado de libre comercio. En octubre, Perú firmó un TLC con Canadá y está a punto de poner en vigor el TLC con Estados Unidos ratificado por ambos países en el 2007.
Dentro de la gravedad de la situación, el consenso de analistas y empresarios es que, manejada de una forma adecuada, la crisis podría comenzar a remitir hacia la segunda mitad del 2009, siempre y cuando se recupere la confianza perdida dentro de los mercados y que las políticas anticíclicas que se implementen sean prudentes; es decir, que el aumento del gasto público no genere presiones inflacionarias y que los niveles de déficit fiscal en que eventualmente incurran algunos países sean controlados.
La inversión en infraestructura es el caballito de batalla al que han recurrido casi todos los líderes políticos que asistieron a la cumbre de Apec. Hu Jintao volvió a insistir en el anuncio que hizo hace algunos días de invertir entre US$500.000 millones y US$600.000 millones en obras y vivienda, principalmente, para estimular la demanda interna. David Hale, uno de los más reconocidos especialistas en China, opina que el gigante asiático está en perfecta posición para ejecutar este plan. Cuenta con los recursos financieros suficientes y la capacidad técnica y política para hacerlo, señala.
Felipe Calderón, por su parte, anunció un paquete de inversiones en infraestructura de US$50.000 millones. En este caso, sin embargo, no todas las fichas están alineadas para implementar el plan. La licitación para uno de los proyectos principales del plan mencionado por el presidente mexicano, Puerto Colonet, en la península de Baja California y que considera una inversión de alrededor de US$5.000 millones, ha sido postergada.
Pero más allá de las obras y proyectos con que los líderes de la región Asia-Pacífico quieren reflotar la economía mundial, es la salud comercio internacional la principal preocupación. Y en esta línea, la política que adopte el nuevo presidente de Estados Unidos, Barak Obama, será clave. La cumbre abundó en mensajes al presidente electo y al Partido Demócrata sobre los grandes riesgos que correría la economía mundial si el nuevo gobierno y el Congreso ceden a las presiones de sindicatos y de otras organizaciones para que Washington desande parte del camino recorrido en los últimos 15 años hacia la profundización del libre comercio mediante la firma de amplios tratados de libre comercio con países de distintas regiones del planeta.
El presidente mexicano, sin ir más lejos, advirtió que la revisión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (del que forma parte su país, Estados Unidos y Canadá) y un endurecimiento a la entrada de productos y servicios mexicanos a Estados Unidos lo único que haría es aumentar la presión de la migración ilegal hacia el norte.
